T3: Las falsificaciones científicas sobre el continente americano
El caso del Vinland Map
Desde que en 1492 Colón alcanzó las costas de América y "conectó" el Nuevo Mundo con el Viejo Mundo, muchos ríos de tinta han corrido a raíz del "descubrimiento". Esta palabra, que coloco entrecomillada en la cabecera de mi entrada, no es casual. El descubrimiento implica el desconocimiento previo de lo descubierto, y sitúa el foco de atención en el descubridor al reconocer que está ante algo nuevo. Stricto sensu, Colón y otros exploradores castellanos de este periodo no "descubrieron" América inmediatamente: creían que estaban en el extremo oriental de las Islas de las Especias (lo que hoy conocemos como Indonesia) y que habían dado la vuelta al mundo por el oeste. El primero que le puso nombre y apellidos distintos a ese continente "descubierto" fue Amerigo Vespucci, de ahí el origen del nombre.
Pero ¿y si no hubiera sido la expedición de Colón la primera en pisar América? Se sabe, como hecho, que no lo fueron, pues los vikingos ya habían tenido presencia documentada y recogida en Groenlandia, gracias a la expedición de Erik el Rojo (950-1003). El explorador vikingo nombró a la isla de esa manera con fines propagandísticos: él creía que, si sugería que aquellas tierras eran más verdes que Islandia (literalmente "tierra de hielo"), más colonos se animarían a trasladarse a la gran isla ártica.
La falsificación que quiero presentar hoy conecta tanto con Erik el Rojo como con América a través del hijo del primero: Leif Eriksson. Este explorador groenlandés fue el fundador de un asentamiento como Leifsbudir. Dicho asentamiento se localizaba en una tierra que Eriksson denominó como Vinlandia. Vinlandia aparece en las sagas nórdicas como uno de los asentamientos más occidentales de origen vikingo, pero envuelto en un halo de misterio e incertidumbre.
| Mapa de Vinlandia, supuestamente fechado en el siglo XV |
Y así se consideró hasta que, a mediados del siglo XX, se hizo el descubrimiento del Mapa de Vinlandia (Vinland Map), mostrado encima de este párrafo. Este mapa llegó a manos de la Universidad de Yale en 1965 como una donación del empresario estadounidense Paul Mellon, quien lo encontró en 1957. El Mapa de Vinlandia se halló junto a un códice denominado Historya Tartarorum, escrito por el fraile franciscano Giovanni da Pian del Carpine. Este códice cuenta la historia de los territorios del Karakórum y lo que antiguamente se denominó Tartaria (Mongolia y Asia Central).
El mapa es, cuanto menos, llamativo. En su traza, se puede ver que las costas interiores del Mediterráneo y el Báltico están muy débilmente definidas. Por el contrario, si se mira hacia el oeste, las costas de Groenlandia y Canadá están dibujadas con un nivel de detalle mayor incluso a las costas occidentales europeas. ¿Cómo es posible que un mapa islandés del siglo XV tenga una mejor cartografía de Groenlandia y Canadá que de la propia Islandia, y que incluso la propia Dinamarca? Resultaba extraño, pues por aquellos años las coronas de Dinamarca, Suecia (y por extensión Finlandia), Noruega e Islandia se encontraban reunidas bajo la llamada Unión de Kalmar . Por comparar, la siguiente imagen es un portulano (mapa portuario medieval) elaborado por Claudius Clavus, un geógrafo danés del siglo XV que se recorrió el Báltico para elaborar una cartografía detallada de sus aguas.
| Mapa del Báltico de Claudius Clavus (c. 1467) |
Puede apreciarse un detalle mucho mayor de las costas del Báltico, pero incluso un geógrafo como Clavus tuvo dificultades para cartografiar con detalle y precisión las costas interiores del Báltico suecofinlandés o el norte de Noruega. Lo que aparece en la esquina superior izquierda del mapa es su representación de Groenlandia, a la que como puede verse, la dibujaba como península del "continente" ártico. Otro ejemplo que reforzaba las tesis de la falsedad el Mapa de Vinlandia es un mapa posterior, elaborado en 1579 por Siggurdar Stefánsson, un geógrafo y cartógrafo islandés. Nótese que este mapa (imagen siguiente) es incluso menos detallado que el de Clavus, y coincide con el danés en representar Groenlandia como parte de las tierras del Norte terrestre (véase el mito de Hiperbórea para más información).
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| Mapa de las tierras hiperbóreas, por Siggurdar Stefánsson (1579) |
Si para finales del siglo XVI los daneses y los islandeses consideraban a
Groenlandia como una península de Hiperbórea ¿cómo se explica que un mapa siglo y medio más antiguo tuviera una cartografía tan perfecta de la isla? La navegación por esas aguas es considerablemente difícil. El primero que determinó que Groenlandia era una isla y no una península fue Robert Peary...¡en 1892! Cuatro siglos y medio más tarde de cuando el mapa de Vinlandia está fechado.
El siguiente detalle que no encajaba era el contenido de "anatasa". La anatasa es una forma cristalizada de dióxido de titanio que está presente en la naturaleza, pero siempre de manera muy escasa. Normalmente aparece junto a arcillas u óxidos de hierro, pero en pequeña proporción. Aquí, en este mapa, estaba presente tanto en la tinta como en el papel en una forma anormalmente pura para la época. Ese tipo de purezas se encontraban en tintas y papeles producidos industrialmente, especialmente a partir de la Segunda Revolución Industrial (finales del siglo XIX y principios del XX).
Hasta bien entrado el siglo XXI, todavía había académicos que le daban una completa validez como fuente. Es el caso del arqueométrico Garman Harbottle, que cuestionó la metodología empleada por el arqueólogo Walter McCrone en los años setenta. Este último, quince años después de haber sido descubierto el mapa, afirmaba que era una falsificación debidamente colocada con un ejemplar auténtico (la Historya de Del Carpine). Harbottle proporcionó una serie de argumentos en torno a su tinta y a una supuesta marca de la tipografía medieval danesa que verificaban su autenticidad. A los años se reveló que Harbottle había ignorado deliberadamente los restos de anatasa del papel y la tinta que, inequívocamente, no podían ser anteriores al siglo XX (véase este enlace).
En la actualidad, la consideración del mapa de Vinlandia como una fuente histórica auténtica es prácticamente nula. Ha quedado suficientemente demostrado que se trató de una notoria falsificación que pretendía alterar el relato científico y demostrable acerca del descubrimiento europeo del continente americano.

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